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Texto : J. Ramón Muelas
Foto : Gerardo Abril & José Carpita.
EL PATRONATO EN PEDRAJAS DE SAN ESTEBAN (II)
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En la mañana del 25 tuvo Pedrajas encierro urbano con suelta desde la plaza de toros -una de las mejores de Valladolid- y numerosa afición que acudió a esta buena villa. Los toros, bastante dispares, salieron alegres y hermanados; veloces de inicio, fueron perdiendo alegrías con el discurrir del tiempo hasta que a la tercera subida estaban en su punto para los corredores. En esta villa el estamento de atalancados tiene dos clases; los que disfrutan de talanquera particular, que son los vecinos cuyas viviendas dan a la carrera y los de talanquera pública; es decir, el resto. Los primeros tuvieron espacio y ocasión pese a que colgaba el cartel de completo sobre los burladeros que daban cobertura a las puertas; desde allí lancearon a su gusto, llegando incluso a torear de fortuna con los útiles más insospechados. Los de talanquera pública tuvieron más problemas, especialmente en algunos tramos colmatados de aficionados donde no se podía maniobrar con comodidad. En resumen, muy entretenido y participativo encierro. Luego se soltaron unos utreros para correrlos con satisfacción general, pues parando en el ruedo buen número de cortadores, dio en salir un rojo ojoperdiz de los de tiralíneas, llano, boyante, alegre, noble como el Duque de Alba y ...tuerto; es decir, que le faltaba un ojo. Lo que son las cosas del toro, al decir de los peritos no habían visto en todo el verano tan apañado animal; ¿Un toro tuerto el mejor del verano?; será culpa del cambio climático, pero eso decían. Con todo, tantos, tan ceñidos y variados cortes le dieron que terminó por aprender, comenzando a cortar viajes y prever salida; aunque a esas alturas los cortadores habían arrancado numerosos aplausos de los tendidos, satisfechos ante lo visto. Como siempre, Pedrajas no defraudó. |