DECLARACIÓN DEL PATRONATO EN LA PRESENTACIÓN DE ANATUR TORDESILLAS.

 Junta del Patronato.

 

 

 

   

EL PATRONATO DEL TORO DE LA VEGA

     Cuando en Junio de 1978 se crea el Patronato del Toro de la Vega, no se hace por un motivo caprichoso. Ya en aquellas fechas los tordesillanos eran conscientes del peligro que amenazaba a su tradición más importante. Algunos años antes habían experimentado en sus carnes el flagelo de la prepotencia. Una actitud, por desgracia, siempre presente en el ánimo de quienes ostentan el poder. Es sin duda, por ese motivo, por el que unos cuantos jóvenes de la época, movidos por el deseo de mantener vivas sus costumbres y su cultura, coinciden en la necesidad de hacer algo para preservarlas de los arrebatos de quienes, lejos de mostrarse abiertamente sensibles a lo que estas significan, deciden hacer todo lo posible por liquidarlas.

     Inicialmente, surge como Asociación Cultural Amigos de Tordesillas, cuyo objetivo es, principalmente, el “estudio y divulgación del torneo del Toro de la Vega”. Sin embargo, las continuas presiones externas llevadas a cabo por parte de diversos sectores para impedir la celebración de dicho torneo no cesan en los años posteriores. Es por ello que, en Junio del año 2000, la Asociación de Pandas de Tordesillas, haciéndose eco de este testigo y movidos por aquella misma inquietud, intentando justificar ante sus detractores algo de lo que no tienen por qué avergonzarse, sacan a la luz un manifiesto en el que, entre otras cosas, recogen los siguientes puntos:

• “El T. del Toro de la Vega es un ritual ancestral mediante el cual se expresa el modo de ser de un pueblo” y “…vía de unión entre generaciones… mediante la práctica de un ritual común”.

• Es “…patrimonio común y bien público de todos los castellanos”. (Y bien podríamos añadir con orgullo: DE TODOS LOS ESPAÑOLES.)

• “…es acto en el que forzosamente deben ejercerse nuestras virtudes tradicionales, tales como: la solidaridad, la ayuda al que está en peligro, la mesura, la constancia…, la buena crianza y… nuestro concepto de hidalguía…”.

     E incluyendo además como uno de sus objetivos, disponer de un Colegio de Lanceros, para profundizar en el estudio de la disciplina del torneo y generar doctrina basándose en el estudio de la Historia, las artes, las letras, la medicina y la veterinaria, las leyes, etc. El Patronato del Toro de la Vega, por tanto, constituye el germen, siendo su única mira, según queda recogido en su articulado: “…dar a conocer, promover y defender el inmemorial Torneo del T. de V. , ejerciendo para ello las acciones necesarias dentro de la legalidad para mayor esplendor y fama de nuestra tradición y costumbres.”

     Dicho esto, no debemos olvidar los ataques indiscriminados que nuestra cultura y nuestras tradiciones han sufrido y sufren desde hace años. Todos los conocemos sobradamente. De nada ha servido intentar explicar, dar conferencias, perfeccionar el Torneo en sí mismo y la forma en que el Toro debía ser tratado. Todos, absolutamente todos, se conchabaron contra nosotros. Incluso aquellos que, durante un tiempo, se erigieron en defensores institucionales de nuestro patrimonio cultural, culminando así su traición con el “decretazo”, de triste memoria.
Con él se pisoteaban los más íntimos sentimientos de un pueblo; y se abolía una costumbre ancestral, datada documental e históricamente y reconocida por las más altas autoridades de la antropología como origen de la tauromaquia en España. Pero, había que tapar el escándalo de las eólicas de alguna manera. Y la traición se hizo plausible hasta lo más profundo, dejándonos en la más absoluta indefensión. Ni nuestra moderación ni nuestro respeto han servido para nada.
Tampoco las llamadas de auxilio ante la administración pública, que nos ha cerrado todas sus puertas guardando silencio administrativo. Convencidos estamos, por todo ello, de que permanecer impasibles ante tales abusos carece de sentido. Ni siquiera para justificarnos como “buena gente”. Antes al contrario: sabemos a ciencia cierta que, las buenas formas sólo removerán la animadversión hacia nosotros, incitándoles a que se nos pisotee de nuevo, en cada ocasión que se les presente, de manera inmisericorde.

     A los ojos del mundo, somos un pueblo torturador y asesino, que vive sus tradiciones y costumbres de manera salvaje. Sólo nosotros sabemos que no es cierto. Pero ellos nos perseguirán hasta convertirnos en ese polvo del camino que nadie desea llevar pegado en los zapatos. Es por este motivo por el que hoy estamos aquí. El Patronato del Toro de la Vega, en su deseo explícito de continuar luchando en defensa de la cultura y costumbres del pueblo tordesillano y, muy especialmente, por cuanto significa para él el Inmemorial Torneo del Toro de la Vega, en tanto que signo de identidad de sí mismo, siempre caracterizado por su secularidad, realeza, nobleza y lealtad, se presenta hoy ante todos nosotros para dar a conocer las razones de su decisión. Y para animarnos a tomar conciencia de la realidad del momento.

     El Patronato, por su parte, tras múltiples reuniones y deliberaciones acerca del mejor y más eficaz modo de afrontar este gran problema, el P. del Toro de la Vega ha decidido mayoritariamente llevar a cabo una aproximación a lo político, con la única finalidad de conseguir romper el aislamiento y el silencio y, me atrevería a decir, el desprecio al que actualmente se nos condena por parte de las instituciones del Estado, partidos políticos en general y gran parte de la sociedad. Esta “aproximación” a lo político entendemos que debe tomar carta de naturaleza mediante una vinculación firme e interesada, sí –pues de otra manera sería impensable aspirar a conseguir meta alguna–, a algún partido político.

     Pero no a cualquiera, sino a aquel que contemple claramente en su programa la expresa defensa de todo aquello que, en sentido estricto, suponga una forma auténtica de manifestación tanto de nuestros valores tradicionales como de nuestra cultura, sea cual sea su forma de expresión. ANATUR, el partido político que hoy se presenta en nuestro pueblo, encierra esos principios programáticos. Y, además, no está vinculado a ningún tipo de ideología. Sus representantes han manifestado abiertamente y en diversas ocasiones su compromiso en defender el icono de nuestra cultura taurómaca, el Toro de la Vega. Por ello, sería deseable que, quienes nos consideremos tordesillanos de verdad, sin ambages, tanto presentes como ausentes, tomemos conciencia de la necesidad de decidir nuestro voto en las próximas elecciones, ya sean municipales, autonómicas o nacionales, en función de estas razones.

     Somos conscientes de que esta postura plantea sus interrogantes. Sin embargo, la resignación no va con nosotros. Eso queda para los pusilánimes, los cobardes y quienes se entregan antes de librar la primera batalla. Nosotros no sólo no nos entregaremos, sino que plantaremos cara a esta traición con todos los medios a nuestro alcance. Y este es uno de ellos. Se viene demostrando a lo largo de los últimos años, que las motivaciones ideológicas no son sino máscaras de un engaño continuado. Y que, en el peor de los casos, sólo nos llevan al desencanto o al desastre. No es este el destino que buscamos ni para nuestro pueblo ni para nuestras tradiciones. Tampoco para el Torneo del Toro de la Vega.

     Buscamos el enaltecimiento de nuestra cultura a través de gestos valientes que no teman elegir iniciativas arriesgadas como puede ser esta. Se trata, simplemente, de CORRER EL RIESGO, o DEJAR DE EXISTIR. Los tordesillanos tenemos la palabra. Porque, hay momentos en la vida de todo ser humano en los que dejarnos convencer por el corazón puede ser un error, pero dejar que lo haga la razón puede convertirse en una tragedia. Y porque no hay mayor traición que la que nos hacemos a nosotros mismos, abandonándonos a la voluntad de los demás y el capricho de quienes dicen gobernarnos, mientras nos vuelven la espalda y nos dejan en la estacada sin ningún tipo de escrúpulo. ¡VIVA TORDESILLAS!. ¡VIVA EL TORO DE LA VEGA!.

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)