A.T. "EL CORRO" DE PEÑAFIEL. ACTUALIDADES DE LA TAUROMAQUIA TRADICIONAL 

Redacción.

foto: Jose Carpìta.

 

 

    

     La A.T. “El Corro” de Peñafiel celebró la tarde invernal del 25 de noviembre una charla-coloquio sobre las funciones taurinas tradicionales. Estas tardes invitan a hablar de toros; más si el aula es la cuidada sala de actos de la bodega Zifar y la materia son cuatro paradigmas de la tauromaquia castellana: Carnaval del Toro mirobrigense, encierros cuellaranos, enmaromado de Benavente y el Inmemorial Torneo del Toro de la Vega de tordesillano, de momento en formato de represión, y por eso más vivo que nunca, como manifestaría el interés y la opinión del público que llenó la amable sala.

     La dirección corrió a cargo de Carlos Fraile, quien además expuso las mejoras que se pretenden para el encierro y que básicamente consisten en optimizar la coordinación y afinar la seguridad en el embudo; también precisó que la organización está tratando de obrar al estilo francés; es decir, primero buscar un toro que merezca tal nombre y luego el torero que le lidie, corriendo la dirección más a cargo de aficionados que de empresarios. Estimó el coste de los encierros en 200.000 euros, cifra elevada que reduce la cantidad disponible para financiar la capea.

     Exponer la actualidad de Ciudad Rodrigo corrió a cargo de Cristián González, quien señaló la inquietud por mejorar el encierro a caballo de modo que aumente su vistosidad; también se comentó la prohibición de utilizar los carros, trampantojos y parapetos que tanto sabor daban a los lances y que una interpretación mamporrera de la reglamentación impide su utilización de momento.
Respecto a las capeas, que se tienen por unas de las mejores de Castilla, se acusó la falta de jóvenes maletillas, aunque posiblemente se deba más a la política paternalista de las escuelas taurinas que a que nadie les impida actuar en las funciones populares.

     El Enmaromado de Benavente fue descrito por Francisco José Hernández. Goza de buena salud pero se detectan ya los peligros de una normativa excesiva que en nada mejora la función y que parece hecha para satisfacer al enemigo, similar a las “humanizaciones” que el nefasto Procurador del Común pedía para Tordesillas y el ayuntamiento de la villa se apresuró a conceder. Tanta amenaza de multa como esa sobrereglamentación garantiza, sólo servirá para crear tensión.

      La actualidad del Toro de la Vega fue expuesta por J. Ramón Muelas, quien significó que las tradiciones milenarias de los pueblos no se borran con un simple decreto ley por mucho palo, mucho guardia y mucha multa que se enseñe entre las sombras; que el Torneo y en general las funciones taurinas populares constituyen el verdadero Bien de Interés Cultural Inmaterial castellano y no la corrida de toros. Dijo:

  • Para Peñafiel el Chúndara es un BIC inmaterial, porque oído lejos de casa se te saltan las lágrimas; “Paquito el chocolatero” no, aunque lo digan cien boletines oficiales”.

     También apuntó que cualquier ceremonia que conduzca al hombre hacia su interior, humanista, estará por lo menos mal mirada cuando no perseguida.

  • Más gastronomía y menos toros; eso pensaba el emperador Servio Sulpicio Galba : “no hay gentes menos peligrosas que las que sólo piensan en comer”; eso se quiere imponer”.

   Abierto el coloquio la afición mostró su apoyo al Toro de la Vega y a una tauromaquia en libertad donde se obre como quieran los vecinos y no como digan en sitios donde jamás han visto un toro, proponiéndose que en nuestros pueblos los aficionados no voten a aquéllos que no sean realmente taurinos, es decir gente de talanquera.

     Tras dos horas largas que se hicieron muy cortas tuvo lugar un ágape donde siguieron las conversaciones taurinas en los corros al calor del muy buen Ribera de la bodega Zifar.

 

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)