REFLEXIONES ENTORNO A LA PEGATINA DEL PATRONATO TORNEO 2.022

J. Ramón Muelas

 

 

     

      El Patronato del Toro de la Vega ha preparado para el Martes de la Peña una pegatina alusiva al Inmemorial Torneo; este año predica un concepto: El Toro de la Vega es la ceremonia donde se reflejan y practican los rasgos fundamentales de nuestro modo de ser histórico, de ahí su lema:

“TORDESILLAS EXISTIRÁ MIENTRAS QUEDE UN LANCERO”.

     Corren tiempos en los que un Occidente harto de sí mismo navega entre fantasías antinaturales para ir mellando esquinas con los cuernos; donde las contradicciones y los sicólogos son las especies que más abundan; donde la única acción en la que se aplica el mayor esmero es hacer lo contrario a lo que se ha venido haciendo desde el Neolítico y lucir escrúpulos de conciencia capaces de adornar la gran verdad: No sabemos adónde de vamos; y quien lo dude dese una vuelta por Kiev y pregunte qué opinan de Europa; de España mejor no preguntar.

     Corren los tiempos complejos de la nanotecnología y la inteligencia artificial, demasiado exigentes y así es preferible retroceder al tiempo del animal antes que armarse para vivir lo que nos toca: perros sí, hijos no; yo el primero; tomad todo pero mantenedme sin hacer nada, no me hagáis pensar y menos aún decidir; hágase lo que ordene su excelencia…. Tiempos de melonar, aunque debieran serlo de hidalgos viejos repletos de esas virtudes que traen el progreso y la solvencia moral y económica.

     En Este marco ¿Son de extrañar los ataques sobre el Inmemorial Torneo?. Desde la princesa de Vallecas hasta la que pesca en ruin barca gaditana, se barnizan de progresistas proclamando su fobia al Toro de la Vega; es decir, a lo exigente, a lo recio, a lo varonil, a la ceremonia de guerreros que al fin y al cabo es nuestro Inmemorial Torneo; a pagar los bienes incomparables como la autoestima, la convicción de pertenecer a un grupo humano coherente en el tiempo, la satisfacción de practicar las antiguas tradiciones que activan mecanismos sumergidos en lo hondo del genoma (y no es literatura) y toda esa panoplia de bienes indefinibles, aunque no por ello menos reales, que experimentamos y hacen saltar las lágrimas a hombres curtidos … ¡Y que lo llamen espectáculo!... Y aún ¡Espectáculo taurino tradicional!.

     Este año pretenden apañar el esperpento creado por Juan Vicente Herrera y su gobierno y Cortes de Castilla y León al prohibir el Torneo para evitar conflictos con animalistas y similares trayendo a colación una especie de puesta de divisa con vara, lo que tácticamente pone los pelos de punta; por supuesto que no evitarán los ataques animalistas porque el objetivo de estos individuos es acabar con nuestro modo de ser para inyectarnos uno nuevo: el de la oveja obediente, de modo que puedan gobernar el rebaño sin problemas; tampoco tendrá demasiado éxito lo de la divisa porque las heridas de los lanceros son estrellas que nos iluminan pero las heridas recibidas en un teatro folclórico son gajes del oficio, y de una estrella a un gaje hay la misma distancia que de un hidalgo a un melón. ¿Quién se la juega en una medievalada?.

     Además desde Madrid no cesarán de mover el saco de los ratones recurriendo a lo que sea para imponer su voluntad y socavar el gobierno regional. ¿Tendrán salero en la Junta para poner las cosas en su sitio?. De momento solo VOX ha hablado con tremenda claridad: Sea el Torneo lo que quieren sus usuarios, lo que ha sido siempre; y vayan a Venezuela a mangonear, que en Castilla nada pintan los misioneros de las bestias.

     Hora de tirar como se pueda siendo conscientes que sufrimos tiempos de la más refinada represión por lo que las tinieblas parecen impenetrables y como a Ucrania, nos dicen los sabios: Rendíos, son superiores; así os evitareis sufrimientos, aceptad la realidad.
Y entonces se me viene a la cabeza el artículo 511 del Truppenführung o doctrina de la Wehrmacht:

 Nadie se rendirá si no es en casos extremos donde no haya solución. Demasiadas veces la derrota sólo está en la mente del general.

     ¿Rendirnos como piden los cuerdos?. ¿Pero cómo íbamos a dormir tranquilos si nos rendimos?. Estoy seguro que el Día de Difuntos se nos aparecería la procesión de la Ánimas calle Santa María adelante para llamarnos calzonazos.
     ¿Que tienen de su parte a la prensa, la ley, los jueces, intelectuales pardos, artistas y lo más lucido del melonar?. Vale, nosotros tenemos algo que se llama honor, respeto a nuestras tradiciones y voluntad de vencer así que antes de lo que muchos piensan volverán a bajar las lanzas por el puente; lanzas castellanas de nuestros manes, de las que usó en las Navas nuestra infantería concejil, nada de bujarronerías ni de ocurrencias de Procurador del Común o consejero melifluo.
     Nada de rendirnos; todo lo más, una raya que separe a las bestias de los hombres y Dios con todos para por fin quitarnos de encima tanta mugre moral.

     El año de 1.970 estaba prohibido alancear al Toro de la Vega, ya que D. Manuel Fraga Iribarne en su intenso afán por europeizarnos no tuvo otra ocurrencia. Por supuesto que el conflicto estaba servido y nos pasábamos la Peña protestando, pero entró de alcalde Teodoro Rodríguez un honrado camisa vieja de los que resolvían mucho y hablaban poco, y queriendo terminar tanta bobada se fueron a Madrid él y su ayuntamiento a entrevistarse con Franco. Ni siquiera tenían hora para la audiencia.

     Me contaba el concejal Eduardo Bragado que en la Secretaría del Jefe del Estado alucinaban.

- Somos los de Tordesillas y venimos a hablar con Franco.

De entrada dijeron no, entonces Teodoro Rodríguez puntualizó.

- Dile al Caudillo que estamos aquí los de Tordesillas y queremos hablar con él.

     Dudo el Secretario, pero aquel ayuntamiento parecía el Estado Mayor del Duque de Alba en Flandes. Entró al despacho y al poco salió para decir.

 - Pase señor alcalde.

     Pasados unos minutos salió Teodoro Rodríguez y simplemente dijo a su ayuntamiento.

- Señores: Tenemos Toro Vega. Vamos para casa.

     No hubo manera de sacar al alcalde qué había hablado con Franco, aunque parece muy claro. Tocó el reloj suelto, se dispararon bombas y cohetes y se alanceó al Toro de la Vega en una de las más felices peñas; las siguientes lo serían aún más. ¿Qué cualquier tiempo pasado fue mejor?. Las fotos no mienten, basta ver la bajada del puente en los torneos de los años 70 para concluir que fueron mucho mejores; la libertad es muy dulce.

     Eso hicieron nuestros padres en un caso similar al de hoy. Como los tiempos han cambiado y no existe la claridad de entonces, procede declarar que en el Pardo aplicaron la doctrina tradicional castellana: Siempre que haya conflicto entre la costumbre y la ley, prevalecerá la costumbre, pues la ley es la voluntad del que manda y la costumbre, la del pueblo, que es quien paga y mantiene a ese que manda. Así obraron Isabel la Católica y Felipe II, temerosos de su conciencia; y así conviene a la justicia y a la gente corriente que vive de su trabajo.

     Hoy los altísimos tribunales que a nadie importan han invertido la matriz y puesto la tradición bajo la bota del que gane unas elecciones, de conciencia es mejor no hablar porque han perdido hasta el pudor y se trastabillea a golpe de oscuras leyezuelas tan abundantes como confusas dirigiéndose ciegos hacia una sociedad íntima del animal. Están del otro lado de la raya aún no trazada y en ese espacio no cabemos los toreros, es tierra del enemigo. Hora de erigir la nuestra, donde corramos toros en libertad, donde escuchemos griterío de niños y no ladridos de perros, donde no dependas de un gabarrán o gabarrana, donde pese más la palabra que el papel ... una Tierra torera que algún día fundaremos. Por eso no nos rendimos.

   

Patronato del Toro de la Vega. Tordesillas (Valladolid)